Con esta entrada daré a luz a este nuevo blog, y no porque hoy naciera la idea de hacerlo. Esta idea estaba germinando hace mucho tiempo, y el otro día probando un exquisito sushi en metro moneda (próximamente les contaré de él) al fin me encontré con el deber moral de empezar a escribir.
Pero de ideas no vive el ser humano, y estas no bastaron para darme el impulso a escribir, es así como hoy les cuento en un pseudo estado de embriaguez por comida este nuevo descubrimiento.
Invité a mi hermano a comer algo en el patio de comidas del Costanera Center y en lo que reflexionábamos sobre la mejor manera de llegar nuestros estómagos llegamos rápidamente al acuerdo de probar algo nuevo.
Es así como llegamos a "Pedro, Juan y Diego", entre el "Mc Donalds" y el "Pizza Hut". El cajero era un rayo tomando los pedidos y por la comida tuvimos que esperar unos 5 minutos, probablemente hubiera sido la mitad si no hubieran confundido los pedidos, lo cual los llevó a preparar una hamburguesa huérfana (triste momento).
Pero manos a la obra, o mejor dicho a la boca.
Nuestro pedido consistió en una hamburguesa gringa (pepinillos , queso cheddar y mostaza). Estaba bastante buena, pero sin deslumbrar aunque a nuestro gusto era preferible a una del Mc.Donalds. Las papas fritas tambien estaban buenas aunque quizás algo saladas para mi gusto, aparte que su estilo es más semejante a las papas fritas caceras, lo cual siempre se agradece. Una pepsi mediana para los dos tambien tenía buena temperatura y buena proporción soda/concentrado de bebida.
 |
| La foto de la bestia. |
Pero todo lo anterior no era más que la antesala al rey de la tarde, a la monstruosidad que nunca imaginamos convocar (ahora entiendo cuando advierten: "no juegues con fuerzas que no sabes si puedes controlar). La nueva apuesta de "Pedro, Juan y Diego" : DOBLE DOG, 26 centímetros (quizás eran más en la práctica!!) de completo y dos vienesas que se extendían por todo el pan. Vienen en distintas variedades, algunas más chatarras que otras con tocino, queso y salsa barbacoa, hasta la más tradicional italiana. Decanté por la llamada "Juan" Palta, Tomate, Papas hilo y Salsa verde. Algo más Light pensé. Pero no, tal monstruosidad parecía inabordable, y hasta así pensar que la única técnica posible era comer directamente sobre la bandeja. Sin embargo, en un acto de osadía lo tome de la cabeza y la cola, y me llevé la grata sorpresa que era más manejable de lo pensaba, lo cual es una característica elogiable y escasa en estas comidas de grandes tamaños. Increíblemente, el pan solo cumplía una labor de contención y no de relleno como en los descarados locales de completos en barrios universitarios que llenan a punta de pan los estómagos de los ebrios comensales. Todo lo demás era abundante en el "Doble Vienesa", aunque las salchichas nos parecieron demasiado aromáticas, saciando aún más.
Finalmente, tomé el rol de hermano mayor y acabé con lo que quedaba de existencia. Una experiencia totalmente recomendable para los amantes de la mega-comida. Afilen sus espadas y ajusten sus armaduras para este desafió.
Estadísticas ( 1 a 10 puntos)
Maniobrabilidad: 4 puntos (Se podía tomar y comer derramando muy poco pero requería una técnica elaborada)
Efectividad: 10 puntos (se ve grande y efectivamente llena todos los espacios gástricos)
Sabor: 6 puntos (no era nada gourmet, pero tenía buen sabor, lo cual a veces se olvida en comidas de gran tamaño)
Salud: 2 puntos ( A correrme una maratón ahora para bajar las calorías)
Precio: 8 puntos ( Con 3.200 y tantos pesos, obtuvo una buena nota, ya que incluía la bebida y las papas de tamaño estandar. A parte, no es algo para comer todas las semanas, buen precio para la experiencia)